Lo que suelen preguntar los equipos que integran verificación biométrica en flujos sensibles.
- ¿Qué diferencia hay entre liveness activo y pasivo?
- El pasivo analiza una sola imagen o video y busca señales naturales: textura de piel, microparpadeos, ruido del sensor. No pide nada al usuario. El activo le pide un gesto aleatorio, como girar la cabeza o parpadear en un orden concreto. El activo es más difícil de engañar con un video pregrabado, pero el pasivo es mejor para la experiencia de usuario. En la práctica usamos ambos según el riesgo de la operación.
- ¿Cómo detectan un deepfake generado por IA?
- Los modelos de síntesis actuales dejan artefactos en dominios que el ojo humano no revisa: la coherencia del ruido del sensor entre fotogramas, la respuesta de la piel bajo ciertas frecuencias de luz y la consistencia de la iluminación ambiental. Nuestros algoritmos comparan esas señales contra lo que produce una cámara real sobre una persona real. No buscamos "imperfecciones", buscamos la firma física que un generador no replica.
- ¿Qué pasa si el usuario tiene poca luz o una cámara vieja?
- Es el caso más común en onboarding remoto. Un sensor de baja calidad introduce ruido propio que puede confundirse con una anomalía. Por eso el sistema calibra el umbral según el dispositivo y las condiciones de captura. Si la calidad no alcanza para una decisión confiable, el flujo pide una segunda captura en lugar de rechazar al usuario. Preferimos una repetición clara a un falso negativo silencioso.
- ¿Cuánto tarda una verificación completa?
- La captura suele durar entre dos y cinco segundos. El análisis posterior, según el nivel de aseguramiento contratado, agrega entre 300 y 900 milisegundos. Para operaciones de alto valor se puede habilitar un segundo chequeo diferido que revisa el video completo con modelos más pesados. Ese análisis no bloquea al usuario: corre en segundo plano y alerta si aparece algo sospechoso después.