Cada módulo de DeepGuard está pensado para una etapa concreta del proceso de verificación. Esto es lo que se hace dentro del laboratorio y cómo se aplica en un entorno real.
Análisis de textura y micro-movimientos
Los sensores capturan la superficie de la piel y los movimientos involuntarios del rostro. Un video sintético no reproduce la reflexión de la luz sobre la dermis ni la frecuencia natural del parpadeo. El sistema compara esas señales contra un modelo de referencia y descarta la sesión si encuentra una discrepancia.
Inspección de ruido del sensor
Cada cámara deja un patrón de ruido fijo en las imágenes que produce. Cuando un atacante inyecta un video pregrabado o una máscara digital, ese patrón cambia. El laboratorio entrena clasificadores para reconocer la firma del sensor original y detectar cuándo el flujo de datos fue alterado antes de llegar al verificador.
Pruebas de profundidad y paralaje
Un rostro real ocupa un volumen tridimensional. Al pedir un leve giro de cabeza, los puntos de referencia facial se desplazan de forma coherente con la geometría de la escena. Una pantalla plana o una foto impresa no produce ese paralaje. El módulo calcula la disparidad entre fotogramas y rechaza presentaciones que no tengan consistencia volumétrica.
Los protocolos se ajustan según el dispositivo de captura y el nivel de riesgo de la operación. Para integrar estos módulos en un flujo existente, se revisa primero el punto de entrada de la biometría y el umbral de tolerancia que necesita cada cliente.